Al 100% todo el mes

A veces “esos días” hacen que tu entrenamiento sea una cuesta arriba, acá te damos unos ‘tips’ de cómo sacar el máximo provecho a tu entrenamiento en cada fase de tu ciclo menstrual.


El ciclo femenino es una montaña rusa de descargas hormonales que suponen cambios muy importantes a nivel fisiológico a lo largo del mes, podemos distinguir cuatro grandes momentos, a los que nuestro cuerpo responde de manera diferente, ser consciente de ello te permitirá optimizar tu entrenamiento los 30 días del mes.

La ciencia tiene posiciones encontradas a este respecto, mientras algunas investigaciones defienden la idea de que el rendimiento deportivo femenino no varía en ningún momento del ciclo menstrual, hay otras corrientes que han demostrado que sí, y muchas mujeres manifiestan sentirse con mayor o menor energía en algún momento del mes, acá te lo vamos a explicar.

Semana 1, también conocida como la fase menstrual, es aquella donde está presente el sangrado, tu cuerpo experimenta una disminución en los niveles de estrógenos, que se puede traducir en la ejecución de un entrenamiento sin grandes dificultades.

En la segunda semana, o fase folicular, cuando tu cuerpo comienza a prepararse para la ovulación, los niveles de energía aumentan rápidamente gracias a los altos niveles de estrógenos, te sentirás más enérgica y lista para dar lo mejor de ti en un intenso work-out.

Semana 3 o fase de ovulación, tu cuerpo alcanza su máximo nivel de estrógenos, además de sentirte sexy y poderosa, es el mejor momento para realizar tu entrenamiento de más alto nivel de exigencia y gasto energético, que estos días tienes de sobra. Este ‘subidón’ no es tan duradero, y una vez después de la ovulación los niveles de estrógenos vuelven a disminuir rápidamente, lo que te puede hacer sentir cansada al final de esta fase.

Durante la fase pre-menstrual (semana 4) justo antes de tu periodo, puedes sentirte especialmente sin energía, esto se debe al descenso de los niveles de estrógenos y progesterona, siempre y cuando no estés en periodo de embarazo; continuar con tu ejercicio te puede ayudar a disminuir los síntomas asociados al síndrome pre-mentrual: fatiga mental, cansancio, irritabilidad y dolor abdominal. Te recomendamos un ejercicio aeróbico pero constante.

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