¿Pies cansados?

Es muy frecuente que después de una jornada laboral o de entrenamiento sientas 'agujas' en tus pies, acá podrás encontrar algunos consejos para que no te vayas a la cama con esta incómoda sensación.


Padecer pies cansados es una dolencia muy frecuente que se debe a múltiples factores, desde el uso de calzado inadecuado, estrés, hasta condiciones más serias como la retención de líquidos, diabetes u obesidad; para disfrutar a plenitud tus horas de sueño, es recomendable dedicar unos minutos diarios a la recuperación de tus pies.

En el constante agite diario, todos los momentos de alta estimulación que recibe nuestro cuerpo van generando consecuencias corporales, musculares y óseas que se traducen en cansancio; al ser los pies el principal sustento de tu cuerpo, se ven sometidos a una fuerte presión en la rutina diaria.

Dentro de las recomendaciones más importantes, se hallan por supuesto usar un calzado adecuado para tu pie, muy frecuentemente las personas no saben elegir su talla de zapato y eventualmente pueden habituarse a utilizar calzados más grandes o más pequeños, lo que supone un esfuerzo adicional para el pie.

En el caso de las mujeres, el uso de zapatos extremadamente altos afecta no solamente el pie, sino la postura corporal en general, idealmente se debe utilizar un calzado que no sobrepase los 4cm de altura; en la actualidad las plataformas, que además están de moda, logran apaciguar un poco esta afectación.

Por otra parte, la sana costumbre de entrenar te puede dejar con un cansancio adicional en tus pies, siempre asegúrate de entrenar con un calzado deportivo adecuado, de tu talla y correctamente amarrado.

Acá podrás encontrar algunos tips de recuperación y descanso, que tus pies te agradecerán al final del día:

- Eleva los pies para regular el flujo sanguíneo.

- Sumerge tus pies en agua caliente con sal, para disminuir la inflamación

- Da un masaje con alguna loción hidratante para pies, te relajará, además de evitar los indeseados callos.

- Estira los músculos de tus pies y tus dedos para liberar la tensión.

Finalmente, no olvides visitar por lo menos 2 veces al año al podólogo, para evitar molestias mayores como uñas encarnadas, clavos y callosidades.


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